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Por Jacob Morales · 9 min de lectura

Por qué los multimillonarios donan parte de su fortuna

Los multimillonarios donan parte de su fortuna por varias razones a la vez: reducir impuestos, cuidar su reputación, decidir su legado, no dejarles todo a sus hijos y, en muchos casos, porque dar les da algo que el dinero ya no les compra. Ninguna de esas razones explica sola el fenómeno. Y la última es la que más dice sobre el resto de nosotros.

Por qué los multimillonarios donan su dinero

Los multimillonarios donan su dinero porque, a partir de cierta cantidad, el dinero deja de cambiarles la vida y empieza a pesar como una pregunta: qué hacer con él. Algunos responden con fundaciones, otros con inversiones, otros con herencias. Una parte creciente responde con donaciones enormes, a menudo de la mayor parte de lo que tienen.

Desde fuera, eso parece una contradicción. Pasaron la vida acumulando y ahora lo regalan. Vale la pena mirar cada razón por separado, incluidas las menos generosas.

The Giving Pledge: la promesa de donar la mitad

The Giving Pledge es una promesa pública por la que una persona muy rica se compromete a donar más de la mitad de su fortuna, en vida o en su testamento. La lanzaron en 2010 Bill y Melinda Gates y Warren Buffett. Hoy la han firmado más de 250 personas y familias de una treintena de países.

La promesa es moral: no hay contrato, nadie vigila que se cumpla y no hay castigo si no se cumple. Cada firmante escribe una carta pública explicando por qué dona, y esas cartas son de lo más interesante del proyecto: muchas hablan menos de impuestos y más de sentido, de deuda con la suerte y de lo que quieren que quede después de ellos.

Multimillonarios que han donado su fortuna

Estos son algunos de los multimillonarios que han donado una parte grande de su fortuna.

Andrew Carnegie

Andrew Carnegie fue el industrial del acero más rico de Estados Unidos en el siglo XIX. En 1889 escribió El evangelio de la riqueza, donde sostenía que los ricos tienen la obligación de repartir su fortuna en vida. Su frase más citada dice que quien muere rico muere deshonrado. Después de vender su empresa en 1901, regaló cerca del 90 % de lo que tenía y financió más de 2,500 bibliotecas públicas.

Warren Buffett

Warren Buffett, el inversionista, empezó en 2006 a donar la mayor parte de sus acciones, sobre todo a la fundación de Bill Gates, y en 2010 se comprometió a donar más del 99 % de su fortuna. Desde entonces entrega cada año grandes paquetes de acciones. Sigue viviendo en la casa que compró en 1958.

Bill Gates

Bill Gates creó con Melinda French Gates una de las fundaciones privadas más grandes del mundo, centrada en salud global y pobreza. En mayo de 2025 anunció que donaría casi toda su fortuna en los siguientes veinte años, y que la fundación cerraría a finales de 2045.

MacKenzie Scott

MacKenzie Scott, escritora y exesposa de Jeff Bezos, firmó The Giving Pledge en 2019. Desde entonces ha donado más de 26,000 millones de dólares a cientos de organizaciones. Su estilo llamó la atención: da sin pedir informes, sin poner su nombre en edificios y casi sin anunciarlo.

¿Donan para pagar menos impuestos?

Sí, los impuestos influyen, aunque lo que se ahorra en impuestos es menor que lo que se dona. En países como Estados Unidos, las donaciones a organizaciones benéficas se pueden descontar de los impuestos, y donar acciones que subieron de valor evita pagar impuestos sobre esa ganancia.

Eso abarata la donación. Si alguien dona 100 dólares, puede ahorrarse una parte en impuestos, pero esa parte es menor que 100. El resto sale de su bolsillo. Los impuestos explican cuándo y cómo se dona, por ejemplo con acciones y a través de fundaciones. Explican peor por qué alguien decide desprenderse de la mayor parte de lo que tiene.

Reputación, legado y poder

Una donación grande también compra algo: reputación, influencia y un lugar en la historia. Los economistas lo llaman una señal. Donar mucho demuestra que puedes permitírtelo, y eso mejora tu imagen ante los demás.

Las críticas apuntan ahí. Una fundación privada permite a su dueño decidir qué problemas del mundo merecen dinero, con poco control público. Y no todo lo prometido llega a destino. Un informe del Institute for Policy Studies de 2025, crítico con la filantropía de los multimillonarios, encontró que la fortuna de muchos firmantes de The Giving Pledge había crecido más rápido de lo que donaban, y que buena parte de lo donado va a fundaciones privadas y fondos que no están obligados a gastarlo pronto. The Giving Pledge respondió que el informe deja fuera formas importantes de donar.

Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Una donación puede servir a la imagen de quien da y, al mismo tiempo, vacunar a millones de niños.

No dejarles todo a los hijos

Varios multimillonarios donan porque no quieren dejarles una fortuna enorme a sus hijos. Buffett lo explicó en una entrevista con la revista Fortune en 1986: quería dejarles lo suficiente para que pudieran hacer cualquier cosa, pero no tanto como para que pudieran no hacer nada.

Detrás hay una intuición que muchos padres comparten sin ser ricos: lo que recibes sin esfuerzo puede quitarte algo. Una herencia gigante resuelve el dinero y deja abierta la pregunta de para qué levantarte por la mañana.

Lo que el dinero ya no puede comprar

Cuando ya tienes todo lo que el dinero compra, cada nueva compra te da menos. Los psicólogos lo llaman adaptación: el cerebro se acostumbra a lo que tiene, y el placer de un nuevo coche, una nueva casa o un nuevo avión dura cada vez menos. Un estudio clásico de 1978 encontró que, meses después, los ganadores de la lotería no eran más felices que el resto (Brickman, Coates y Janoff-Bulman). La muestra era pequeña y el resultado se ha matizado, pero la idea se sostiene.

Dar parece funcionar distinto. En un experimento, la alegría de regalar dinero se desgastó más despacio que la de recibirlo cuando se repetía día tras día (O’Brien y Kassirer, 2019). Y en otro, con más de 600 millonarios holandeses, los participantes le dieron en promedio el 71 % de 100 euros a un desconocido de bajos ingresos, mucho más de lo que suele darse en ese tipo de experimento (Smeets, Bauer y Gneezy, 2015). Es un solo estudio, en un solo país, pero va en contra de la idea de que tener mucho vuelve tacaño. → Hormona de la felicidad: cuál es y la forma de activarla que casi nadie usa

Por eso tiene sentido lo que escriben muchos firmantes en sus cartas. Después de comprar todo lo que quisieron, encontraron que dar les daba algo que comprar ya no. Es la misma conclusión a la que llegan los experimentos con gente común: el dinero gastado en otros deja más contento que el gastado en uno mismo. → Generosidad

Lo que te dice a ti

Lo que hacen los multimillonarios te sirve aunque no tengas una fortuna, porque el mecanismo funciona a cualquier escala. En los experimentos de Elizabeth Dunn bastaron 5 dólares gastados en otra persona para terminar el día más contento (Dunn, Aknin y Norton, 2008).

La diferencia es de orden. Los multimillonarios llegan a dar después de comprobar que acumular tiene un techo. Tú puedes llegar antes, sin tener que tocarlo. Cuando das, también recibes, y eso no depende de cuántos ceros tenga la cantidad. → Dar y recibir

Preguntas frecuentes

¿Quién es el multimillonario que más dinero ha donado?

Warren Buffett es uno de los que más dinero han donado en vida, con decenas de miles de millones de dólares, sobre todo a la fundación de Bill Gates. Gates, por su parte, ha dado una cantidad comparable a su propia fundación. Las cifras exactas cambian cada año.

¿Qué es la filantropía?

La filantropía es la ayuda a otras personas o a causas de interés general, sobre todo mediante donaciones de dinero a gran escala. La palabra viene del griego y significa “amor a la humanidad”. Es un tipo de altruismo organizado. → Filantropía: qué es y qué recibe quien la practica

¿Donar te hace más feliz aunque no seas rico?

Sí, donar suele dejar más contento también a quien tiene poco. Un estudio con datos de 136 países encontró que quienes habían donado en el último mes estaban más satisfechos con su vida, en países ricos y en países pobres (Aknin y colegas, 2013).


Carnegie decía que morir rico era una deshonra. Muchos de los que le hicieron caso tardaron una vida entera en descubrir lo que da dar. Para comprobarlo tú, alcanza con mucho menos.


Jacob Morales estudió por qué elegimos lo que nos daña sabiendo lo que cuesta. En el camino encontró que dar es una de las pocas cosas que llenan sin pedir más. → Sobre mí

Fuentes